
La Guerra civil del 36 produjo un paréntesis en todos los sentidos y en la música coral de Castro Urdiales también. Así, en 1940, el tenor primero Iñaki Olabarria vio en la prensa de entonces que iba a celebrarse un concurso de ochotes en Bilbao y no dudó un momento: Había que volver a los escenarios. Por eso junto con Antolino Helguera y otros amigos fundaron el ochote Los Boyeros en septiembre, aunque un mes después, el 27 de octubre, se presentaron en el Teatro Buenos Aires bajo el nombre de Ochote Santa Ana, iniciando así un histórico viaje por la armonía y la musicalidad de los años cuarenta.